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El temple de Boca bastó para derribar el sueño de U. de Chile

Lo que dejó: U. de Chile – Boca Jrs. 

Inobjetable fue la clasificación de Boca a una nueva Final de Copa Libertadores. La inexperiencia del cuadro de Sampaoli le “facilitaron” las cosas a la jerarquía de Falcioni y compañía. El Xeneize ganó la llave en la Bombonera ante una aventurada U. de Chile que fue por la patriada pero terminó resignándose a su destino.

Está más que claro que las semifinales Boca la ganó en la Bombonera, acá hizo la diferencia. Por el temperamento que tuvo para apaciguar a un rival que llegaba agrandado y embalado al mítico escenario argentino. A diferencia de U. de Chile, Boca si aprendió varias cosas ante sus oponentes en la primera fase y entendió que por más amplia y gloriosa que fuese su historia, no todos los rivales ni escenarios son iguales por ende los planteamiento tienen que ser distintos. Pero Sampaoli creyó que resignar algo por ganar otras traicionaría su filosofía de juego aquella que aprendió de Bielsa esa de “siempre ser ofensivo sin importar la cancha ni el contrincante”. El rosarino pagó, en varias oportunidades con Argentina y Chile, un alto precio por llevar siempre su idea al pie de la letra y nunca tener un plan b en un deporte tan cambiante e indescifrable como lo es el fútbol, sucede esto mismo con el casildence.

Boca supo jugar contra el sistema táctico y la inexperiencia de U. de Chile quien llegó a la Bombonera con la ilusión de dar el batacazo como lo hizo ante Flamengo en el Joao Havenlange y ante Liga de Quito en Ecuador por la Sudamericana 2011. Este año ante los rivales de mayor fuste le fue mal: Atlético Nacional (2-0) y Peñarol (1-1) aunque los uruguayos están lejos de ser el subcampeón del 2011 y a años luz de aquel equipo de la década del ’60. Los de Falcioni fueron sobreconfiados a Venezuela y no pasaron de un mediocre 0 a 0 ante Zamora. Tras ese empate en territorio Llanero, recibió en la Bombonera a Fluminense cargando en la espalda 36 partidos invictos. Hasta ese día La Boca fue inexpugnable porque Fred y Deco se encararon de bajar a tierra al local y mostrarle que nadie es invencible. Desde ese día Boca fue otro. Cuando corría peligro la clasificación venció con autoridad, en Sarandí, a Arsenal y de local lo volvió a derrotar. Fue a Brasil con la espina clavada y con amor propio le robó tres puntos al, hasta ese entonces, invicto Fluminense.

Ante Zamora en la Ribera aprendió a no sobrar a ningún rival ya que en el 1T la excesiva tranquila de Boca hizo que los venezolanos tuvieran dos mano a mano con Orion. En el complemento jugó en serio y ganó. Unión Española se presentó dignamente en la Bombonera y perdió en el último minuto, pero el tener tan al alcance el pase a cuartos los asustó y los de Falcioni no perdonaron. El fútbol quiso que el Xeneize tuviera su revancha ante Fluminense quien hace cuatro años lo dejó fuera de la Copa en la misma fase. Extraordinario triunfo en casa por 1 a 0 dejaba la llave abierta. La vuelta fue complicadísima en Río de Janeiro íbamos a penales hasta los 91’ cuando Silva se convirtió en héroe y pase a semis. El cuadro chileno tuvo la mala suerte de que justo en semifinales la mística había vuelto a La Boca. La Bombonera volvía a estremecerse, los fuegos artificiales, papelillos azul y oro, bengalas, telones y neblina le daban más espectacularidad al marco copero.

Las caras de los juveniles chilenos y de otros no tanto, en el precalentamiento, contemplaban como el mítico recinto se desahogaba de tanto extrañar esas noches de Copa Libertadores tras cinco años de ausencia. Es lo que más le seduce al hincha. Boca salió a ganar o morir ahogar en la salida a la visita sabiendo que de la mitad de la cancha su aceleración es imparable. Sampaoli no midió al equipo que enfrentaba, poco le importo sus 18 títulos internacionales y de la mística que tanto hablan pero sólo Boca posee. El estratega visitante ignoraba el efecto Bombonera sobre los forasteros. Pues ese estadio se comió crudos a los pibes chilenos: Fernándes, Henríquez, Aranguiz, Mena y Acevedo (no tan joven). Díaz fue anulado por Erviti, Somoza se fue encima de Lorenzetti. Schiavi e Insaurralde construyeron una muralla en el fondo. Y las subidas de Sánchez Miño, ataques de Mouche molestaban a la U. Riquelme no brilló como siempre pero Silva jugó su mejor partido desde que llegó. Resultado perfecto 2-0 y a Santiago a defenderlo. En el Nacional al Romántico Viajero le pesó la instancia, tomó extremos riesgo y se olvidó del arco propio. Y Orion estuvo magistral. Boca no lo ganó por impericia de Mouche. Décima Final con autoridad y con más mística que nunca, ahora se cruza Corinthians.

Twitter: @juarezriquelme

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