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Falcioni está pagando el miedo al “Síndrome River” del mundo Boca

Análisis

Hasta hace dos semanas Boca era el único líder del torneo tras vencer a Independiente en la mejor presentación del equipo en el Inicial. 15 días después ya se exige su renuncia y Boca resulta ser el peor equipo del país. Falcioni se juega su puesto en un mes heavy que culmina con el Superclásico.

BUENOS AIRES.- Boca está sensible, delicado, expuesto a cualquier sentimiento debido a su inseguridad deportiva. Es como cuando a una bella dama, teniendo todos los dotes físicos e intelectuales, no puede conseguir su príncipe azul, cuando siempre tuvo a quien quiso, proporcionándole una depresión debido a sólo una mala racha, bueno, así está el club más grande del país. Intranquilo, temeroso, estresado, histérico, irritado a flor de piel porque no le salen las cosas y más cuando algunos de sus protagonistas (con declaraciones poco convenientes) no ayudan a calmar la situación. Y en medio de este tornado, en pleno ojo, esta él, Julio Cesar Falcioni, en el puesto más deseado, crudo e ingrato del fútbol argentino. “Estoy en el puesto más codiciado de Argentina”, había explicado Pelusa a principio de año. No se equivocó el ex arquero, está consciente del lugar en el que está. Pero así como Boca te puede llevar a la cúspide profesional, también, te exige y te presiona para ser siempre el mejor de todos.

Es sabido que el hincha de Boca tiene memoria sólo con los ídolos que nacieron en el club y hay excepciones con los que no (Palermo) el resto debe pelear por dejar su nombre tatuado en la piel del simpatizante. Julio Cesar ha luchado con ello, desde el primer día en que llegó a la entidad. Tampoco se iba a dejar manipular. Cuando arribó quiso borrar a Riquelme por el bajo nivel de este, siendo condenado por todo el mundo por lo que debió agregarlo a sus planes y jugar con enganche, cuando siempre privilegio el conservador 4-4-2. Por su esquema poco ofensivo, ha sido tildado de “entrenador de equipo chico”, teniendo en cuenta que fracasó en Independiente, Vélez y sólo salió campeón con Banfield. Tuvo que lidiar con la complicada personalidad de Juan Román Riquelme (no le quedó otra) ganándose como enemigos a los amigos de este. Le costó adaptarse a este enorme mundo y cuando ya a muchos se les agotaba la paciencia, logró el Apertura 2011 de manera brillante. Ahora era el mejor de todos, incluso una noche, retumbó en la Bombonera el “Falcioooni, Falciooooni”.

Este año, inició la Copa Libertadores con el conocido conflicto con Riquelme en Barinas, Venezuela. Pero llevó a Boca hasta la Final del certamen (una proeza teniendo en cuenta que el equipo no llegaba a la Copa desde el 2008) perdiéndola de muy mala forma ante Corinthians. Quedó la sensación de decepción y frustración por el planteamiento mezquino en Brasil. Luego, se remedió con la obtención de la Copa Argentina, catalogada por los envidiosos como la “Copa de Leche”, pero a más de uno le dolió profundamente no ganarla. Después, quedó eliminado contra Independiente en la primera fase de la Copa Sudamericana, sin perder. Mientras esto pasaba internacionalmente, era único líder del Inicial, hasta hace dos semanas. Es verdad, Boca nunca jugó bien, excepto la fecha 7, ante Independiente en la Bombonera. El resto, el equipo los ganó porque cuenta con goleadores letales por lo que el mal juego pasó desapercibido. Pero bastó la derrota con Lanús para que, todos, fueran detallistas con el nivel del equipo. Y comenzó el tsunami de críticas.

“Tenemos poco diálogo”, fue la frase de Ledesma que a Pelusa no le cayó nada bien, por el hecho de ser suplente, y lo borró de la pasada concentración. “La continuidad de Falcioni no depende del Superclásico ni del título del Inicial”, lo defendió Angelici. Por su parte, Requejo afirmó que “el maltrato de la gente a Falcioni fue desmedido”, por el “Riqueeelme, Riqueeelme”, del domingo. Así como cuando renunció Román, Falcioni se lo veía ganador absoluto de su pugna eterna con el “10”, hoy, el estratega avisó que está “bien como siempre y con muchas ganas”, sin dar tregua a especulaciones. Algunos jugadores están de su lado como Erviti, Silva, Somoza, Burdisso, Albín y Orión. Con otros tiene tratos más “profesionales” como con Ledesma, Viatri, Clemente, Sánchez Miño y Schiavi. Boca no da licencia para empatar o perder, más cuando ve en el reflejo como consecuencias por tantas derrotas e igualdades, la histórica pérdida de categoría de River, el transitorio, descenso directo de Independiente y la complicada situación de San Lorenzo. “Ellos nunca se caracterizaron por tener un paladar negro, Falcioni ganó casi todo lo que jugó o llegó a las finales”, argumentó el técnico de Belgrano quien cree que “hay un complot contra Falcioni”. Tiene toda la razón, jamás, en toda su historia, Boca conquistó el orbe por su “jogo bonito” ¿Por qué ahora las ganas de jugar como el Barcelona? Extrañamente, JC se juega su puesto este mes… ¡Qué Dios lo encuentre confesado!

Twitter: @juarezriquelme

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